IOMA .VACUNA ANTIGRIPAL

PARA TENER EN CUENTA
De acuerdo con lo indicado por el IOMA, los afiliados mayores de 65 años deberán presentarse directamente en las farmacias adheridas con la receta de prescripción médica y fotocopia de la primera hoja del DNI.
En tanto, los afiliados menores de 65 años que presenten patologías de inmunosupresión, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), insuficiencia renal o cardiopatías crónicas, tendrán que tener autorización del IOMA.
Para ello, deberán presentar en la delegación más cercana a su domicilio, la indicación médica e historia clínica que acredite la patología de riesgo.

TODOS EN EL MISMO BARCO

“Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos.” Papa Francisco

ARGENTINA CANTA EN CUARENTENA.

CORONAVIRUS

El emotivo canto para bancar la cuarentena

Red Solidaria convocó a más de 30 artistas para entonar La Cigarra, la canción compuesta por María Elena Walsh, en la previa del tradicional aplauso de las 21.00 en todo el país. Mirá el video.

Los artistas unidos con La Cigarra

La organización Red Solidaria convocó a 30 artistas para cantar La Cigarra, el tema compuesto por María Elena Walsh, en la previa del tradicional aplauso de las 21.00, este jueves. Se transmitió por streaming y por algunos canales de TV. Cada uno desde sus casas, por supuesto, para cumplir con la cuarentena en prevención del coronavirus.

Fue a través de una escenificación de conversación de WhastApp. Los artistas fueron León Gieco, Teresa Parodi, Soledad Pastorutti, Pedro Aznar, Abel Pintos, Victor Heredia, Lula Bertoldi, Wos, Juan Carlos Baglietto, Sandra Mihanovich, Nahuel Pennisi, Nacha Guevara, Marcela Morelo, Alejandro Lerner, Mica Vita, Luciano Pereyra, Kevin Johansen, Marian Farías Gómez, Elena Roger, Liliana Herrero, Jairo, Hilda Lizarazu, Lisandro Aristimuño, Palo Pandolfo, Julia Zenko, Georgina Hassan, Gabo Ferro, Coti Sorokin, Mavi Díaz, Emiliano Brancciari, Liliana Vitale, Patricia Sosa, Franco Luciani, Ligia Piro, Javier Malosetti, Ricardo Mollo, Natalia Oreiro y David Lebon.

Debajo, el video

La verdad: aplaudan, no dejen de aplaudir.

Coronavirus: recomendaciones para la prevención y atención en Sede Central

En virtud de las últimas medidas protocolares adoptadas a modo de prevención, reforzamos la atención telefónica, como así también a través de la web y redes sociales, para evitar en la medida de lo posible, que nuestrxs afiliadxs tengan que acercarse personalmente a las oficinas de IOMA por trámites o consultas.

Por ello recomendamos no concurrir a las Delegaciones y Regiones en todo el territorio provincial, excepto por cuestiones de extrema urgencia. Cabe aclarar que las 14 Direcciones Regionales y 198 Delegaciones mantendrán sus puertas abiertas en su horario de atención habitual.
La obra social garantiza la continuidad de todas sus prestaciones, así como la resolución de los trámites y la respuesta a todas las consultas a través de los canales digitales de siempre.

Vías de contacto: 
Este sitio web
Tel: 0810-999-4662

Facebook @IOMAgba
TWITTER @IOMAgba

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Ante los recientes casos de este virus en nuestro país, es necesario reforzar la prevención.

Los síntomas principales incluyen:
* Debilidad general junto a fiebre, tos seca y dificultad respiratoria.

* Que hayan estado en países con circulación sostenida del nuevo coronavirus en los últimos 14 días o en contacto estrecho con un caso confirmado de enfermedad viral (COVID-19).

Si cumplís con estas condiciones debés:
Cubrirte la nariz y la boca con el pliegue interno del codo o usar un pañuelo descartable al toser o estornudar y consultar inmediatamente al sistema de salud y advertir sobre los antecedentes del viaje o contacto con casos confirmados.

Descargá material de difusiónClic acá

Recomendaciones generales para PREVENIR virus respiratorios como el coronavirus:

  • Lavarte frecuentemente las manos con agua y jabón o usá desinfectante con base de alcohol.
  • Al toser o estornudar, cubrite boca y nariz con la parte interior del codo.
  • Evitá el contacto directo con personas que tengan síntomas respiratorios.
  • No automedicarte. En caso de presentar síntomas, buscá atención médica.

El Ministerio de Salud de la Provincia habilitó la linea gratuita 148. Es importante priorizar el uso de la línea sólo para las personas que en los últimos 14 días hayan estado en regiones con circulación viral (Europa, Asia y EEUU) o en contacto directo con personas con Coronavirus.

Para otras informaciones relacionadas con este virus podés comunicarte al Ministerio al 0221 425-5427.

Para más información sobre prevención clic ACÁ.

Prevención en ámbitos de atención al público >>

EL PAPA FRANCISCO EN LA BENDICIÓN URBI ET ORBI

Lee aquí el texto completo de las palabras del #PapaFrancisco en la bendición Urbi et Orbi con indulgencia plenaria pidiendo el fin del coronavirus #COVID19 @Pontifex_es:

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

Dirección General de Cultura y Educación PBA

Recordá que es fundamental respetar el aislamiento y quedarnos en casa para cuidarnos 🏡

Si tenés que salir por trabajo o cuidado de personas a cargo, es importante que sigas estas indicaciones 🚌 Entre todos y todas, podemos combatir el #Coronavirus.

#CuidarteEsCuidarnos
#QuedateEnCasa
#SomosResponsables